La reforma de petroleros se impone en Cádiz como alternativa a los cruceros

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El astillero gaditano diversifica su actividad para afrontar la caída de obras de los grandes barcos de ocio

Navantia negocia con armadores del sector la llegada a la Bahía de buques tanqueros para su mantenimiento

La reparación de cruceros se encuentra en horas bajas. El impacto del coronavirus en la cuenta de resultados de las grandes compañías ha obligado a echar el ancla y aplazar ‘sine die’ las reformas previstas en sus barcos. De momento, las navieras mantienen las varadas técnicas de su flota, pero no invertirán, por ahora, en obras de ampliación y mejora. Esta decisión afecta directamente a los intereses de Navantia y en especial al astillero de Cádiz, referente internacional de este negocio. De hecho, la factoría gaditana ha tenido una actividad frenética durante los últimos cuatro años. En 2016, por ejemplo, batió un récord con las reformas de 16 cruceros. Este ciclo meteórico siguió hasta 2019, pero la trayectoria se ha truncado en 2020 con la irrupción de la pandemia y la paralización de los viajes.

La planta de la capital comenzó el año con un importante carrusel de obras programadas. Así, estrenó enero con la reforma de ‘Celebrity Silhouette’, de la Celebrity Cruise, y continuó febrero con la obra del ‘Freedom of the Seas’, de Royal Caribbean, pero el estado de alarma implantado en nuestro país a mediados de marzo cambió los planes y paralizó la reforma del ‘Allure’, uno de los cruceros más grandes del mundo, y del ‘Carnival Victory’, que sigue en el astillero de Puerto Real a la espera de que la compañía decida su futuro.

Nada ha sido igual desde entonces. El coronavirus ha marcado un cambio de ciclo y también de estrategia empresarial. Las navieras han tenido que adaptar sus presupuestos a las nuevas necesidades y recortar sus inversiones. El cronograma de varadas de cruceros previsto en el astillero gaditano para lo que queda de año solo contempla la actuación sobre cuatro barcos: dos en octubre y otros dos en noviembre que, sumados a los tres que ya se han reparado en la Bahía, suman un total de siete cruceros, nada que ver con las cifras de ejercicios anteriores.

La situación ha obligado a la dirección de Navantia a buscar alternativas de negocio para diversificar la actividad, asegurar carga de trabajo y paliar la caída de las obras de cruceros. No es la primera vez que el astillero de Cádiz da un golpe de timón y fija un nuevo rumbo hacia otro tipo de negocio. Ya lo hizo en 2009 cuando la crisis financiera del momento abortó los planes del Ministerio de Defensa español y obligó a la Armada a cerrar temporalmente el grifo de las inversiones en la flota. Fue entonces cuando Navantia-Cádiz orientó su futuro hacia la reparación de cruceros.

LA VOZ ha podido saber que la caída en los contratos de obra de las grandes compañías de cruceros ha llevado a Navantia a mirar ahora hacia la reparación de petroleros y gaseros. El departamento comercial de la compañía negocia en estos momentos con empresas del sector para traer a la Bahía a barcos tanqueros para su mantenimiento. La gran afluencia de cruceros en los diques gaditanos durante los últimos años -Royal Caribbean firmó en 2015 un acuerdo para la reforma de su flota en Cádiz y en 2019 reservó dique hasta 2021 para reparar unos 37 barcos- había acabado con las obras de petroleros. El astillero de Cádiz vuelve a sus orígenes.

Los cruceros volverán

Navantia-Cádiz se ha convertido en un referente mundial en la reforma y mantenimiento de grandes cruceros y distintas fuentes consultadas por LA VOZ confían en que el efecto de la crisis del coronavirus en este negocio solo sea un paréntesis temporal. La compañía pública cambió su rumbo en 2009 ante la ausencia de contratos de construcción naval. Fue entonces cuando diversificó su negocio y amplió la oferta hacia la reparación de cruceros y la obra offshore. El entonces presidente de la empresa, Aurelio Martínez, dio las claves de la viabilidad de los astilleros públicos en unas jornadas denominadas ‘Retos de Futuro’ y en ellas fue donde anunció la apuesta de Navantia por el sector eólico y los cruceros. Desde entonces, tanto la participación de los astilleros en proyectos eólicos-marinos como la obra de grandes cruceros han sido una de las prioridades que figura en la agenda de trabajo de esta empresa naval. No ha sido fácil colocar a la planta gaditana como un referente en materia de reparación y mantenimiento de grandes cruceros. Se trata de un terreno que hasta hace quince años estaba dominado por los astilleros de Francia, Italia y los países nórdicos.

Navantia ha tratado medio centenar de cruceros desde que se embarcó en el negocio de reformas y mantenimiento de estos barcos. El año 2016 fue el más fructífero con la obra de 16 cruceros.

Un estudio revela que la obra de un crucero puede dejar unos ingresos de 9 millones de euros en la economía de la ciudad. Esta es la estimación que se hizo en septiembre de 2016 cuando el crucero de la Disney, el ‘Disney Wonder’ estuvo en Cádiz para una reforma con 2.000 obreros. De hecho, el efecto inducido podría ser mucho mayor si las navieras optaran por contratar en Cádiz la totalidad de la mano de obra que necesita la reforma de un crucero en lugar de traerla de otros países. No obstante, Navantia ha extendido sus redes y cada vez son más las empresas gaditanas que actúan en la reparación de un barco. La reforma o modernización de un crucero entraña, por un lado, una obra exterior y, por otro, una actuación interior. Navantia y la industria auxiliar de la Bahía se encargan de lo que conocemos como la «marina», es decir, de los trabajos relacionados con maquinaria, pintura, propulsores, estabilizadores, anclas, cadenas y tanques de combustible, entre otros.

Fuente: La Voz Digital